Vaya por delante que no me guía interés partidista alguno,
sino que, como ciudadanos de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar
críticamente nuestro mundo.
Por eso, me pregunto, si estos ciudadanos diputados (como” el ciudadano Juan
Carlos”) que han decidido no acudir mañana a su trabajo que le pagamos en el
Congreso de los Diputados, porque no están de acuerdo con el nombramiento del
nuevo rey, a estos señores diputados, ¿se les descontará de su sueldo y
complementos, como a los funcionarios que por hacer una huelga de un día se les
descuenta de su salario?. Estoy segura que no. Estoy segura que ellos se consideran,
como “aforados”, con más derechos que el resto de los ciudadanos.
”En la Antigüedad clásica, Aristóteles estudió hasta 158
constituciones tratando de llegar a su sentido más genérico y la definió como “la organización del poder
político”. La Constitución Española,
tiene hoy un sentido más específico, como la ley suprema de la que las otras leyes toman su fuerza. En su
Artículo 16 la constitución española dice: “Se garantiza la libertad
ideológica…., sin más limitación en sus manifestaciones, que la necesaria para
EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN PÚBLICO protegido por la ley”. Además, en su
Artículo 20 se reconocen y protegen los derechos “a expresar y difundir libremente los pensamientos ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de
reproducción……RESPETANDO EL PLURALISMO DE LA SOCIEDAD …..”
El cambio DE MODELO DE ESTADO, precisamente ahora no es el problema más
urgente que tenemos. No se puede, señores políticos, crispar a la gente, y
luego “silbar” como si no hubiera pasado nada. Porque en democracia, las formas son tan importantes
como las ideas. Y malo sería que no se tuvieran formas ni ideas.
En este sentido de profundización en la democracia, el
filósofo y sociólogo Philip Pettit habla, como Platón y Kant, de REPUBLICANISMO CÍVICO, o como lo llama
también “CIUDADANISMO”. El principio básico de este republicanismo es la
LIBERTAD: es “la idea del CIUDADANO que exige respeto y considera inadmisible
que alguien o algo tenga el derecho de decidir sobre su vida o su libertad, sea
un individuo o una institución... CIUDADANISMO, porque lo que lo define es su
diferencia entre súbdito y ciudadano”.
El Estado, además de controlar el dominio de unos sobre otros, es un poder que
debe ser controlado por una
Constitución. “Este poder público que nos protege aplicando la ley, tiene que
ser transparente para los ciudadanos” “El control se ejerce a través del
Parlamento, pero también a través de la opinión Pública, y en este sentido, los
medios de comunicación (unos medios de
comunicación que han de ser independientes) han de abrir vías para que los
individuos y los movimientos sociales hagan oír sus voces...”. Y no se trata de magnificar una forma de
Estado, sea República o Monarquia, como si fueran entes abstractos, esenciales
(“soy por esencia, republicano”, dicen algunos)· Todo depende de la calidad de
ciudadano, porque en la República del Congo, por ejemplo, todos son súbditos.
MARGARITA FUSTER
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