El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares,
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre, yerra-
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
-no fue por estos campos el bíblico jardín-,
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario