PEDRO SALINAS: CARTAS DE AMOR A KATHERINE.
Tusquets Editores marginales. Abril 2002

Pedro Salinas fue el gran poeta del amor.
He realizado un trabajo de análisis e investigación de la Poesía de madurez de Pedro Salinas “Cartas de amor a Katherine” y de la poesía escrita en su juventud “Cartas de amor a Margarita”, Margarita Bonmatí, su novia de los veranos de Santapola con la que se casó y tuvo dos hijos .
En su libro de Poemas, “Cartas de amor a Katherine” , Pedro Salinas escribe a su amor de madurez , la hispanista norteamericana Katherine Reding Whitmore.
La primera carta está fechada el de Agosto de 1932, en la que, con ocasión de un viaje a Valencia, le declara un amor que considera libre de toda culpa . Sus cartas son diarias, excepto en algunas épocas en las que están juntos. En la última, fechada en Báltimore, en Otoño de 1947, le da unas orientaciones sobre las clases de literatura española y le reitera su amor, eterno, ”nuestro amor y nosotros somos cosas diferentes” . Entre las dos fechas han pasado muchos años, mucha felicidad y mucho dolor. Belleza, Asombro y Terror.
Las cartas aportan gran información sobre Pedro Salinas y la generación del 27, las primeras versiones de algunos de sus poemas y un trabajo de crítica literaria surgida a propósito de la no identificación (tardía) por los críticos con una amada real. Porque las cartas de amor expresan además, una atmósfera cerrada, la relación entre los dos, el dolor de la distancia, los celos, el problema de la doble vida de Salinas, el sentirse joven en la madurez….el terror de un amor con grandes dificultades, que necesita confirmación continua: "No lo dudes...creo en tu amor". Pedro.
La identidad de la amada, escondida en los tres libros de poemas de Pedro Salinas “ La voz a ti debida”, “Razón de amor” y “Largo lamento “ no se consiguió saber hasta que a partir del 1 de Julio de 1999 se pudo consultar la colección de las 354 cartas y poemas que Pedro Salinas envió entre 1932 y 1947 desde distintos lugares, desde Madrid, donde vivía con su familia; desde El Altet en la finca "Lo Cruz" que sus suegros poseían en el campo; desde Santapola; desde distintos lugares de EEUU…. Porque las cartas “traslucen la voluntad extrema de negar la presencia del mundo exterior y de refugiarse en la intimidad de la relación amorosa”.
Pedro Salinas era, en los momentos que describen las cartas, Secretario General y cofundador de La Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. (La Universidad se creó por un decreto fundacional de D. Fernando de los Rios, Ministro de Instrucción pública de la II República el 23 de Agosto de 1932).
La publicación de “El epistolario secreto del gran poeta del amor” se consiguió gracias a Jorge Guillén, el poeta amigo de los amantes de un amor en vilo, el cual consiguió que Katherine donara las cartas y los poemas de este amor secreto a la Houghton Library de la Universidad de Harvard y pudieran hacerse públicas. Estas cartas poseen valor especial porque se refieren a su obra poética, especialmente a “La voz a ti debida”, cuyo Prefacio Salinas titula : beauty,wonder and terror, Belleza, Asombro y Terror, tomado del Epipsychidion de Shelley.
A las Aulas de verano de la Universidad de Madrid, acudían alumnos de todas las Universidades del mundo, especialmente hispanistas. Allí conoció Salinas a la hispanista norteamericana Katherine Reding Witmore, de la que se enamora rápidamente.
Ella nos cuenta en los “Apéndices” del Epistolario (un texto mecanografiado de nueve páginas), el nacimiento y la evolución de su amor: “En el verano de 1932 fui a Madrid a estudiar y a estar con mi amiga y colega Miss Caroline Bourland, Jefa del Departamento de español de Smith College. Ella me aconsejó que me matriculara en la clase de “Generación de de 1898” que Salinas impartía. La única silla libre estaba al final… “ A partir de ahí, surge el amor".
Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres;
conocerse es el relámpago....
Correspondí a Pedro sin ningún remordimiento. Él había hecho girar círculos de magia a mi alrededor con su don de palabra y su visión poética. Yo estaba en otro mundo. Había ocurrido un milagro.”
En La carta 16, manuscrita, hay una versión temprana del poema 16 de La voz a ti debida: “Ayer te besé en los labios…"
A propósito de una tarde en el Peñón de Ifach ( su primer breve encuentro en soledad, día decisivo para su amor. Carta 85) escribe su poema favorito (El poema 18 de “La voz a ti debida”)-
¡Qué día sin pecado…!
¡Qué día sin pecado!
La espuma, hora tras hora,
infatigablemente
fue blanca, blanca, blanca.
Inocentes materias,
Los cuerpos y las rocas …
aun no se conocían
La conciencia y la sombra
se tendía la mano
coger una piedra
una nube, una flor,
un ala….
volver la cabeza
ni mirar a lo lejos
aquel día supimos
tú y yo. No nos hacia
falta. Besarnos si.
Pero con unos labios
tan lejos de su causa,
que lo estrenaban todo,
beso, amor, al besarse ,
sin tener que pedir
perdón a nadie, a nada
El segundo encuentro antes de volver a los EEUU fue en Barcelona, donde acordaron poner a su libro de poemas “La voz a ti debida” como una égloga de Garcilaso. De regreso a su país, su vida secreta fue su amor en vilo, un amor sumamente apasionado, absorbido casi exclusivamente consultando las entradas y salidas de los barcos que llevaban sus cartas. Sin embargo los críticos consideraban el libro como un amor cerebral, y dudaban de una amada real.
“En Junio de 1933 Pedro y yo volvimos a encontrarnos cuando fui a Santander para asistir a la primera sesión de la Universidad Internacional, un programa de verano que Pedro había ayudado a fundar y del cual era director…..fue una experiencia intelectual muy beneficiosa, pero no ofrecía una atmósfera muy propicia para el amor. La realidad empezó a infiltrarse por nuestro amor en vilo. Este cambio de humor se refleja en los poemas de “Razón de amor” que son “más fluídos, más inquisitivos, y, a veces, más violentos … Aún así, todavía estábamos enamoradísimos….
….Y cuando los contactos de la noche,
masa de oscuridad, sólida masa,
viento, rumores llegan y me tocan
me quedo inmensamente
asombrado de ver
que el brazo que te tiendo
no te estrecha,
de que aún te obstines
en no mostrarte entera
tan cerca como estás, detrás de todo
Y tengo que creer,
aunque palpitas en lo más cercano
solo porque tu cuerpo no se ve
en la vaga ficción de estar yo sólo.
"En el verano de 1934….un grupo de estudiantes de la Smith College y yo en calidad de directora, viajamos hacia el Puerto de Santander en el viejo “Cristóbal Colón”... Allí estuvo Katherine trabajando en su tesis doctoral que le dirigía Pedro. Tenia la costumbre, que a ella no le gustaba, de llamarla desde su casa. “En Febrero, su mujer, Margarita intentó suicidarse y se salvó de milagro. Nada volvió a ser lo mismo…Pero, yo era su musa, su amor, su gran pasión y, para él, yo era tan necesaria como lo eran ellos….La sociedad de los años treinta, jamás aceptaría tales relaciones fácilmente. ….
En Otoño Pedro vino como profesor invitado en Wellesley College. La guerra civil había estallado en España. Su mujer y sus hijos se habían refugiado en Argelia con la familia de Margarita. ..Fue un invierno muy triste, a pesar que recibí de él cartas preciosas, cartas deseosas. (Carta 131: “He fracasado en mi amor, no he podido darte lo que tú querías”).
La ruptura fue definitiva cuando se marchó de Nueva Inglaterra a Méjico, donde la Universidad había trasladado al grupo de estudiantes de literatura hispanoamericana por la guerra civil. Había conocido a un profesor, Brewer, con el que se casó. Pedro seguía enviando cartas, sin que mi marido pusiese ninguna objeción. Pero murió muy pronto en accidente de automóvil en 1943.
"Después ocurrió que dejó de escribir durante unos años. Residía en Puerto Rico, y como después me explicó, la ausencia de cartas fue por silenciar el cotilleo de la Prensa. No se atrevía a escribir
La última vez que le ví fue el año en que murió, en Primavera de1951, en unas Conferencias que dio en Northampton. Ella quiso explicar su ruptura pero no lo entendió. ”Largo lamento”es el tercer libro de poemas que reflejan esta época : “Ahora te veo más clara…”
Luego en Noviembre, en el Programa de la clase de Literatura Contemporánea introdujo la poesía de Pedro Salinas, tratando de explicarlo con objetividad, pero, “sentí su presencia” ”Lloré, quería verle, tenía que verle para decirle lo mucho que le amaba” . Estaba gravemente enfermo y murió aquella misma noche. “Pero sé, con la misma certeza que sé que hoy estoy viva, que estuvo conmigo aquella tarde de Noviembre”.
Y su afanoso sueño
de sombras, otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito
....Y cuando los contactos de la noche,
Pedro Salinas murió en Boston y fue enterrado en el cementerio de Puerto Rico, donde en febrero de este año, un querido familiar mío ha depositado una flor en una tumba descuidada, dedicada a Pedro Salinas, debajo de la cual figura otro nombre: Carlos Marichal, quizá familiar de su hija Solita Salinas de Marichal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario