1.- BIOGRAFIA DEL AUTOR
“En esta
breve biografía ilustrada, elaborada por un reconocido especialista húngaro,
Enrö Zeldner, el autor se propone retratar
a Márai como ser humano y repasar los diversos episodios y épocas de su vida,
siempre oscilante entre la dedicación al arte y las imposiciones del destino,
determinado por los avatares políticos de la convulsa Europa del siglo XX.
Márai
no fue un escritor aureolado por el "malditismo" ni tampoco un
marginado social desconocido o un mártir político; al contrario, fue en general
un señor cabal y mesurado, consciente de su ascendencia burguesa y dedicado en
cuerpo y alma a la tarea que le gustaba y que sabía desempeñar a la perfección:
la literaria. Desde muy
joven -siempre fue mal estudiante por demasiado curioso y avispado- lo
sedujeron la lectura y el periodismo. Su padre, un gran abogado de la ciudad
húngara de Kaschau (hoy en Eslovaquia con el nombre de Kosice), le permitió
salir al extranjero en cuanto tuvo edad de estudiar. Hasta los 23 años, cuando
se casó con una mujer judía y de acaudalada familia burguesa, "Lola",
a la que amó intensamente y con la que convivió hasta la muerte de ella,
sesenta años después, Márai residió en Budapest y en varias ciudades alemanas
(su lengua materna era el húngaro, pero dominó desde pequeño el alemán),
Leipzig, Weimar, Múnich y Berlín, que fueron sus escuelas de vida y sabiduría.
Allí pasó unos años de aprendizaje bohemio, entre escritores y cafés de
artistas, ganándose el sustento con la escritura de artículos periodísticos,
crónicas, prosas breves y poemas.
Unos años en París, durante la dictadura de Horthy, lo hicieron popular en Hungría gracias a las crónicas que enviaba desde el extranjero. En los años treinta se estableció en Budapest y, obsesionado por el trabajo, comenzó a producir novela y teatro, de modo que en los cuarenta gozaba ya de fama extraordinaria, casi comparable a la de Thomas Mann o Stefan Zweig. Cada nueva obra suya era un éxito de ventas, se traducía a todos los idiomas cultos (incluso al castellano hubo traducciones tempranas que hoy son desconocidas). Márai disfrutaba de una vida acomodada, conducía un automóvil y vivía en una amplia y hermosa casa.
Unos años en París, durante la dictadura de Horthy, lo hicieron popular en Hungría gracias a las crónicas que enviaba desde el extranjero. En los años treinta se estableció en Budapest y, obsesionado por el trabajo, comenzó a producir novela y teatro, de modo que en los cuarenta gozaba ya de fama extraordinaria, casi comparable a la de Thomas Mann o Stefan Zweig. Cada nueva obra suya era un éxito de ventas, se traducía a todos los idiomas cultos (incluso al castellano hubo traducciones tempranas que hoy son desconocidas). Márai disfrutaba de una vida acomodada, conducía un automóvil y vivía en una amplia y hermosa casa.
Cuando los nazis accedieron al poder en Alemania, el escritor
húngaro fue uno de los primeros en oponerse abiertamente a Hitler con
contundentes artículos. Enseguida vio lo que se le venía encima a Europa, por
un lado, con Hitler y, por otro, con Stalin. Sin embargo, a él la crueldad de
la guerra no le tocaría de lleno hasta 1945. Después de la invasión alemana de
Hungría, frente a tantas atrocidades perpetradas por los invasores secundados
por fascistas húngaros, Márai escribió en su diario: "De hecho, los
alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser
humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los
bolcheviques que llegan como libertadores". Pero con el establecimiento del régimen comunista, la estrella de Márai
comenzó a declinar. Tachado pronto de escritor "decadente y burgués",
aquel europeo individualista y cosmopolita, de ideales humanistas, jamás pudo
plegarse a la uniformización colectivizada que aceptaban la mayoría de sus
colegas, y en 1948 abandonó Hungría definitivamente para instalarse en Italia.
El desmoronamiento político y moral
de su patria bajo el yugo comunista y la vida errante que llevó junto a su
esposa durante las últimas décadas de su vida -terminaron instalándose en
Norteamérica, en Nueva York y, finalmente, en San Diego- contribuyeron al
aislamiento de Márai. Continuó escribiendo diarios y alguna otra novela, y
gracias a sus colaboraciones radiofónicas con la emisora Radio Europa Libre su
voz llegaba a menudo al otro lado del "telón de acero", pero la vejez
y la pérdida paulatina de sus seres queridos minaron su espíritu hasta agotarlo
por completo. Cambió el régimen en su país y Márai volvió a ser reconocido,
recibiendo ofertas para regresar a la patria, pero ya era tarde. Se disparó un
tiro en la cabeza en cuanto supo que ya sólo podría seguir viviendo ingresado
en un hospital y dependiente del cuidado de otras personas. Poco después de su
muerte caía en 1989 el muro de Berlín”. (Luís Moreno Claros. “El País”, 12 de
Noviembre de 2005).
2-.ANÁLISIS DE “EL ÚLTIMO
ENCUENTRO”.
El protagonista de la novela, el General, Henrik, hijo un Guardia Imperial del antiguo imperio
austro-húngaro, es el oponente de Konrad, su amigo de la adolescencia, con el
que en la vejez mantiene una pugna que
constituye el núcleo de la novela.
El marco es un pequeño castillo de
caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde en otros tiempos se celebraban
elegantes veladas y cuyos salones
decorados al estilo francés se llenaban de la música de Chopin (nos recuerda la
imagen de la emperatriz Sisi). Cuarenta y un años después ha cambiado
radicalmente de aspecto. Se describe el final de una época, la destrucción del
imperio austro-húngaro y de un modo de vida elegante y burgués. En este nuevo
marco, dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se
citan a cenar tras cuarenta y un años
sin verse ( desde un 14 de Agosto de 1848 al 2 de Julio de 1889). Durante este
tiempo uno de ellos se ha dedicado a la caza en su propiedad, la Casa del Bosque,
y hace años que no lee, esperando la carta del amigo.
El otro, Konrad, ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, pero ambos han vivido a la espera de este momento, ya que entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. A través de una larga serie de monólogos y de cortas respuestas, a veces muy brillantes que encierran verdaderos estudios psicológicos, se va conociendo el desarrollo de sus vidas:
El otro, Konrad, ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, pero ambos han vivido a la espera de este momento, ya que entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. A través de una larga serie de monólogos y de cortas respuestas, a veces muy brillantes que encierran verdaderos estudios psicológicos, se va conociendo el desarrollo de sus vidas:
Después de su boda en París, el
Guardia Imperial y la condesa, los
padres del General, regresan a los bosques
de Hungría. De paso por Viena, son recibidos por el Emperador y la
Emperatriz, lo que expresa la categoría que en aquellos tiempos poseía el
padre. A medida que se acercan a la
tristeza de los páramos, se acentúa el aislamiento de la condesa, que manda construir la Casa del Bosque para
alejar a los cazadores de la Mansión. Sus modales eran refinados a diferencia
de los modales toscos de aquellas gentes. La condesa siente mucho frio en aquellos páramos. Años
más tarde, ella, Konrad y la mujer del General, Krizstina, amantes de la
música, harán un frente común que conseguirá que Henrik y su padre sean los “diferentes”.
Un personaje importante es Nini, la
nodriza del General que se convierte en su confidente, “unidos por la leche materna” (pag. 13 y ss.). Después
de un veraneo en Bretaña, Henrik
enferma (pag 30 y ss.), la tos y la
palidez le hacen sufrir en un clima que no le sienta bien. Nini tienen que ir
hasta Bretaña para salvarlo del ambiente que le enferma. Y el padre le
sentencia ¡tú serás soldado! En su
rígida educación, hablar de sus sufrimientos estaba prohibido y había que
soportarlos sin quejarse.
Al regresar de Bretaña es internado
en la Academía militar de Viena. Eran 400 muchachos venidos de todas partes y
sometidos a una disciplina muy austera. Allí conoce a Konrad, un muchacho de
familia humilde con quien traba una profunda amistad. Aunque en su familia no
se podía hablar de sentimientos, sin embargo, Henrik necesitaba amar a alguien
(pag.41), ahora ama a Konrad. “Henrik y Konrad o Konrad y Henrik” era lo mismo,
y los compañeros y las familias acabaron por
aceptar esta amistad. Pasaron juntos toda la adolescencia, obsesionados
por la pureza, eran profundamente religiosos, quizá para alejar cualquier “tentación
malsana”. Henrik, acostumbrado a la riqueza, es más rápido y está más preparado
para todo. Konrad, de familia más humilde (pag. 45 y ss.) se tiene que esforzar
mucho. Se siente como si su vida no le perteneciese a él por la deuda contraída
ante el enorme sacrificio que tenían que
hacer sus padres (pag. 48).
Una pasión de Konrad no compartida
por su amigo era la música. El padre la consideraba un peligro, porque removía
sentimientos. En la Academia sólo se tocaba música militar que enardecía los
sentimientos patrióticos, los únicos permitidos. A Konrad la música le
conmovía, palidecía. Era pariente de Chopin. Con la Condesa interpretaba su
música y más tarde también con la esposa del General, Krizstina. Ellos dos (padre e hijo) eran “diferentes”·
El punto crucial, de donde parten
las posteriores reflexiones de la novela a través de los monólogos del General,
es su captación de que su amigo Konrad desvía hacia él la escopeta que apuntaba
a un ciervo en una cacería. Konrad desaparece sin despedirse. Ante la
desaparición de su amigo, Henrik, intenta entrevistarse con él y visita su casa
acompañado de su esposa. La casa está vacía pero él percibe que su esposa ya la
conocía.
Cuenta que, consciente de que Konrad
y su mujer se aman y se encuentran, él no perdona y abandona a su mujer alojándose
en la Casa del Bosque. Vive 10 años separado de Krizstina, hasta la muerte de
ella ocurrida en la Mansión. El padre de
Krizstina, un viejo músico es quien le revela lo que él piensa que ha ocurrido
entre los tres.
Tras los hechos ocurridos 40 años atrás,
el General vive aislado. Ha perdido lo que más quería, su padre, su madre, su
mujer. Sólo le queda Nini. Ahora Niní, con 90 años, significa la inmovilidad
del General, metido en las caballerizas, tras haber abandonado la Mansión. A
las autoridades que vienen a cazar las recibe el Administrador en la Casa del
Bosque, donde todo estaba preparado para las visitas. El deseo de venganza se
va desvaneciendo con el tiempo hasta que ahora, de nuevo vuelve a aparecer.
A través de los monólogos del
General se van descubriendo los nudos de la novela: cuenta cómo su vida
transcurre en el frente durante dos guerras, de las que consigue sobrevivir. La
necesidad de la venganza es la que le proporciona esa fuerza. Ya de regreso nos cuenta que ¡por fin! ha
recibido una carta del amigo después de 41 años de espera, en la que le anuncia
su visita. Es el acontecimiento cumbre, tantos años esperado. Manda preparar la
Mansión para recibir al amigo, a donde
él no había vuelto en todos aquellos años, retirado en su casa del bosque.
Y sigue desgranando en los monólogos
todo lo que ha investigado. Le exige a Konrad que le cuente lo que pasó. Konrad
habla muy poco pero sus silencios son reveladores. Son interesantes las reflexiones
de Henrik sobre la amistad, la vejez, el amor…
La amistad entre Henrik y Konrad en aquellos
tiempos de dura represión, esconde en el fondo una relación entre dos hombres
dudosamente aceptada. La culpabilidad quizá se trata de compensar acudiendo a
la religión, la represora, con los rezos, la obsesión por la pureza etc. Quizá
fuera un complejo inconsciente de culpabilidad.
El amor, en el que
se siente traicionado: “Al igual que el enamorado, el
amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. (…) ¿Qué valor tendría
la amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su
firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca recompensa? (…) Tenemos que
soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen
como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y
lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros,
por sus cualidades morales o intelectuales.”. (Editorial Salamandra. De bolsillo. 2002).
La vejez, una etapa
de la vida en la que ya las venganzas se diluyen con la experiencia del sufrimiento.
La búsqueda de la verdad es en realidad, de “su verdad”: quiere saber si su
amigo intentó matarlo y si le traicionó con Krizstinas. En medio de este
universo machista, donde las mujeres representan un papel mínimo, el del sentimiento
expresado a través de la música, al que también se acerca Konrad, la verdad es
compleja: la verdad no es la del que se siente traicionado que es el más
fuerte. Henrik, ha disfrutado de todo:
riqueza, poder, reconocimiento. Konrad no puede soportar la dureza de la vida
militar y se enamora de Krizstina. Es el perdedor. Cada uno lleva su carga.
¿Cuál de los dos sería moralmente
responsable?.
“Todo
converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en
común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras
línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable,
precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo
más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo
descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un
incontenible impulso vital.” ( Editorial Salamandra. 1999).
Termina satisfecho porque su
venganza, tantas veces planeada, ya la ha tenido a través del sufrimiento
de Konrad, duramente castigado en
aquellas ciénagas del Próximo Oriente, alejado de su amigo y de su amor durante
cuarenta años.
Konrad se marcha y Henrik, satisfecho
en su búsqueda de la verdad, sólo espera la muerte.
La novela ha recibido también
críticas negativas, la de ser “una novela superficial aunque bien escrita,
porque los personajes
convocados por Márai vienen tan solo a
ilustrar una anécdota: no se mueven, no progresan, simplemente confirman una
historia que el autor conoce de antemano y de la que no aspira a sacar más
partido que la revelación de algo que bien pudo aparecer al principio. La
verdadera intriga sería conocer de verdad a esos personajes, saber qué sentido
tuvo para ellos el suceso que les ocupa. (José Maria Guelbenzu. RdL. )
Otras voces críticas muy solventes
opinan que “en la mayor parte de estas celebradas novelas de Márai todo queda
finalmente en fuego de artificio desvanecido en humo; no les falta razón, pero
lo cierto es que el espectáculo es hermoso y nunca banal. Por otra parte,
siempre permanece el aura y el recuerdo de ese ambiente que recrean, aquel
mundo europeo de los años de entreguerras, mezcla de cosmopolitismo y grandiosa
decadencia burguesa que, como en los relatos de Stefan Zweig, pertenece a una
época que hoy nos parece elegante y romántica, un paraíso con cierto olor a
podrido ya perdido para siempre”. ((Luís Moreno Claros. “El País”, 12 de
Noviembre de 2005).
CONCLUÍMOS
“La búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el transcurso de una vida, está en el centro de esta novela magistral, que tras permanecer en el olvido durante más de cincuenta años fue rescatada por la prestigiosa editorial italiana Adelphi y se colocó rápidamente en el primer puesto de las listas de libros más vendidos de Italia. La tremenda exactitud de su prosa, apenas atemperada con un barniz de refinada melancolía, unida a la vigencia de sus propuestas morales, sitúa a Sándor Márai entre los grandes escritores europeos de este siglo”.
“La búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el transcurso de una vida, está en el centro de esta novela magistral, que tras permanecer en el olvido durante más de cincuenta años fue rescatada por la prestigiosa editorial italiana Adelphi y se colocó rápidamente en el primer puesto de las listas de libros más vendidos de Italia. La tremenda exactitud de su prosa, apenas atemperada con un barniz de refinada melancolía, unida a la vigencia de sus propuestas morales, sitúa a Sándor Márai entre los grandes escritores europeos de este siglo”.
(Edit. Salamandra. De bolsillo. 2002)
Margarita Fuster Maciá
Para el Club de lectura del Club Senior de la UMH
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