jueves, 21 de noviembre de 2013

SOBRE LA LIBERTAD



SOBRE LA LIBERTAD
Es el título del libro de Jonh Stuart Mill, 154 años después de su publicación que conserva su valor en la actualidad.
Su padre, JAMES Mill le educó siguiendo los principios del Radicalismo inglés del siglo XIX: “todos los niños al nacer son iguales” , de modo que la inteligencia  es como una “tabla rasa” donde se puede imprimir lo que se quiera. Soportó el régimen de estudio más intensivo que haya sufrido niño alguno, que tenía que extenderse hasta la juventud.
 S. Mill en su “AUTOBIOGRAFÍA” nos cuenta que fue educado totalmente al margen de los sentimientos, que  a los dieciocho años era “como una ruda máquina lógica”: ignoraba lo que era jugar con otros chicos, que era el mundo, cómo funcionaba la sociedad etc. En 1826 sufre una profunda depresión, comienzo de una transformación en su orientación intelectual y personal:
A partir de ahora “El cultivo de los sentimientos se convirtió en uno de los puntos cardinales de mi credo ético y filosófico. Y mis pensamientos e inclinaciones se dirigían cada vez más hacia todo lo que parecía capaz de cooperar a ese fin. Ahora empezaba a encontrar sentido a las cosas que había leído u oído sobre la importancia de la poesía y del Arte como instrumentos de la cultura humana” ( obra citada. Capítulo 5).
Esto lo separó de sus compañeros  del Radicalismo político. El año siguiente encontró una mujer que iba a compartir con él una gran parte de sus objetivos durante los siguientes 28 años: Harriet Taylor, después de cuya muerte, en 1869, publicó el Ensayo "La sujeción de la mujer", que ha permanecido durante más de cien años como casi el único análisis intelectual, hecho por un hombre, de la situación de la mujer.

Stuart Mill elevó el Utilitarismo hedonista e individualista a un Utilitarismo humanista y altruista: e indicó la necesidad de trabajar tanto por nuestro interés como por el de los demás (el mayor número de bienes posibles para el mayor número de personas).
En su libro “Sobre la libertad”, señala que nadie debe arrogarse la facultad de impedir a un adulto la libertad de disponer de su cuerpo y de su vida, a menos que su conducta lesione el territorio de los demás. Su espíritu reformista trató de conciliar la protección de los ámbitos de intimidad individual y las acciones de los poderes públicos que tienen que estar orientados a garantizar los derechos, la salud y la igualdad de oportunidades de los ciudadanos.
En el siglo XXI, aunque ha desaparecido la intolerancia clerical que tuvo que sufrir aquella sociedad victoriana, aparecen nuevas amenazas a la libertad que tratan de imponer sus ideologías para eliminar discrepancias: el fundamentalismo religioso, que trata de destruir la laicidad del Estado, regresando a un nacional-catolicismo pre-democrático (la nueva ley del aborto, la “sumisión” de la esposa), el nacionalismo excluyente y la mentalidad autoritaria del poder político que impide las discrepancias y las opiniones críticas por medio de nuevas leyes cada vez más retrógradas (la última, la nueva ley de Orden Público) que controla las decisiones judiciales (cada vez más mediatizadas por los políticos), los derechos laborales y la destrucción manifiesta de los Sindicatos.
Aprovechando la crisis económica nos quieren hacer retornar al pasado. Aquellos tiempos que yo viví con la Sección Femenina, la mujer-madre y esposa fiel, que carecía de independencia y libertad. Aunque parece imposible retroceder, debemos estar alerta. En estos temas y tratándose de una ideología peligrosa para las libertades, cualquier cosa es posible.
Debemos, pues, aprender de Stuart Mill, y el camino es la educación: como decía Bertrand Russell, “el fin principal de la educación debe consistir en estimular a los jóvenes para que discutan e impugnen las ideas que se daban por seguras…es necesario que surjan nuevas ideas, que los jóvenes tengan el mayor aliciente para DISENTIR de las estupideces de la época..”. La Política del DISENSO constituye la esencia de la democracia. Deberían tenerlo en cuenta quienes minimizan el papel de la oposición, porque están convirtiendo la democracia en una oligarquía que los ciudadanos libres  rechazamos.

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