El filósofo Fernando Savater nos lo cuenta en su
libro “Las preguntas de la vida”. Pag. 42. Ariel). “Recuerdo muy bien
la primera vez que comprendí de veras que, antes o después tenía que morirme.
Debía andar por los diez años…Me propongo invitar a la filosofía a partir de mi
propia experiencia intelectual y, en mi caso, fue la revelación de la muerte,
de mi muerte como certidumbre, lo que me hizo ponerme a pensar….Sólo los seres
humanos sabemos que vamos a morir, por eso, los animales, aunque se mueren, no
son propiamente mortales, no lo son en el mismo sentido que nosotros. Porque
nosotros sabemos
que la muerte expresa una NECESIDAD, tenemos conciencia de ella, y esa conciencia
es la que convierte la vida en algo muy serio…..Pero, además, no sólo es
cierta sino perpetuamente INMINENTE. Morirse no es cosa de
viejos ni de enfermos: desde el primer momento que empezamos a vivir, ya
estamos listos para morirnos”.
Kierkegaard, el filósofo
iniciador del Existencialismo decía que
”desde que nacemos ya somos lo suficientemente viejos para morir”
“nuestro destino es ser para la muerte”(Heidegger).
El dato más evidente acerca
de la muerte es que produce DOLOR cuando se trata de la muerte ajena, pero
sobre todo MIEDO cuando pensamos en la propia. En una de sus Máximas asegura el
duque de La Rochefoucauld “ ni el
sol ni la muerte pueden mirarse de frente”….es decir que, ante ella
procuramos aturdirnos para no temblar o temblamos hasta la abyección. Existe en
castellano una copla popular que dice:
Cuando algunas veces pienso / que me tengo que moriro
Tiendo la manta en el suelo / y me harto de dormir.
Resulta un pobre
subterfugio, cuando la única alternativa es la
angustia. En cambio, Spinoza, uno de los mayores filósofos
lo resuelve así “Un hombre libre en nada
piensa menos que en la muerte y su sabiduría no es una meditación de la muerte
sino de la vida”. Debe decir que en la muerte no hay nada positivo que
pensar. Porque si nos angustia es por los goces de la vida que perdemos si
morimos o por las personas amadas que perdemos, si ellas mueren. Aunque a veces
si la deseamos es por los dolores que nos ahorrará. Pero la muerte siempre es
pura negación…Como es un frontón impenetrable, el pensamiento de la muerte
rebota contra la muerte y vuelve a pensar sobre la vida. Lo único que nos queda
es entender la vida, ya que no podemos entender la muerte”. Alguien me hablo a
mí de ese frontón y decía que quizá no fuera impenetrable, quizá fuera
transparente y pudiéramos pasar “al otro lado”. Subterfugios que la razón no
puede utilizar.
En Savater está presente el filósofo griego Epicuro .”Necio es, entonces, el que dice temer la
muerte, no porque sufrirá cuando esté presente, sino porque sufre de que tenga
que venir. Pues aquello cuya presencia no nos atribula, al esperarlo nos hace
sufrir en vano”, (es de
necios apesadumbrarse por la muerte, porque cuando ella está presente, nosotros
no existimos y cuando existimos ella
está ausente).
Unamuno
en su libro“Del sentimiento trágico de la vida” dice que no es fácil imaginar
tal cosa ni siquiera con la esperanza de otra vida. Resulta contradictorio que las
personas que creen en otra vida después de la muerte no creen en la muerte.
¿Será el miedo lo que les hace escapar?. En “San Manuel Bueno, mártir”,
Unamuno utiliza la lucha entre la fé y la duda de Don Manuel, el
sacerdote, y lo convierte en mártir que toma sobre sí la duda de toda la
comunidad y la convierte en certeza, para salvarla de la desesperanza de un más
allá después de la muerte.
Ha quedado claro que la muerte nos hace pensar, nos convierte en
pensadores…lo cual no significa que el pensar sobre la muerte haya sido
in-util,… nos ha convertido en pensadores, en seres humanos que tenemos una
vida para vivirla con dignidad.
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