ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL POETA
Desde octubre de 1938, tras la muerte del su hijo, Miguel Hernández escribe una serie de composiciones dedicadas a este tema sin esperanza. Desde Marzo de 1939, con el final de la guerra civil, y desde las cárceles de Torrijos, Ocaña, Palencia, Conde de Toreno y Alicante, escribe sobre su mujer, Josefina: sobre la ausencia entre ellos, sobre el nuevo hijo, Manuel Miguel; sobre la vida y la muerte, el amor y el odio, la luz y la sombra; sobre las esperanzas y desesperanzas basadas en la observación de un entorno social y de su vida personal, con la que crea una poesía concreta que CONCLUYÓ SU POSIBILIDAD EL 28 DE MARZO DE 1942, A LAS CINCO Y MEDIA DE LA MAÑANA EN LA ENFERMERIA (NEUMONÏA, TUBERCULOSIS, TIFUS) DE LA PRISIÓN PROVINCIALDE ALICANTE, poco después de escribir aquellos conmovedores versos:
Adiós hermanos, camaradas amigos,
Despedidme del sol y de los trigos
Detrás de las palabras de Miguel Hernández hay una densa y amarga experiencia histórica que nos implica a todos, y por eso, esas palabras son útiles para entender y sentir esa dinámica truncada.
Pero además, Miguel Hernández deja abierta por la fuerza moral de su Cancionero, una puerta a la esperanza:
Soy una abierta ventana que escucha
Por donde ver tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
Que siempre deja la sombra vencida.
(CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS. 1978, Edición de J.C. ROVIRA.)
Desde octubre de 1938, tras la muerte del su hijo, Miguel Hernández escribe una serie de composiciones dedicadas a este tema sin esperanza. Desde Marzo de 1939, con el final de la guerra civil, y desde las cárceles de Torrijos, Ocaña, Palencia, Conde de Toreno y Alicante, escribe sobre su mujer, Josefina: sobre la ausencia entre ellos, sobre el nuevo hijo, Manuel Miguel; sobre la vida y la muerte, el amor y el odio, la luz y la sombra; sobre las esperanzas y desesperanzas basadas en la observación de un entorno social y de su vida personal, con la que crea una poesía concreta que CONCLUYÓ SU POSIBILIDAD EL 28 DE MARZO DE 1942, A LAS CINCO Y MEDIA DE LA MAÑANA EN LA ENFERMERIA (NEUMONÏA, TUBERCULOSIS, TIFUS) DE LA PRISIÓN PROVINCIALDE ALICANTE, poco después de escribir aquellos conmovedores versos:
Adiós hermanos, camaradas amigos,
Despedidme del sol y de los trigos
Detrás de las palabras de Miguel Hernández hay una densa y amarga experiencia histórica que nos implica a todos, y por eso, esas palabras son útiles para entender y sentir esa dinámica truncada.
Pero además, Miguel Hernández deja abierta por la fuerza moral de su Cancionero, una puerta a la esperanza:
Soy una abierta ventana que escucha
Por donde ver tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
Que siempre deja la sombra vencida.
(CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS. 1978, Edición de J.C. ROVIRA.)

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