En el DIA DE LA MUJER TRABAJADORA
Hay quien se pregunta si el tema de la emancipación de la mujer sigue siendo un problema importante. Después de ver la película árabe-saudí “La bicicleta verde” de Haifaa Al-Mansour, de 2012, la primera película que dirige una mujer en aquél país, no cabe ninguna duda del sometimiento de la mujer al poder del hombre, también y sobre todo en el mundo islámico. No puede explicarse de qué manera, en un mundo tan avanzado tecnológicamente, (los hombres se entretienen allí también con los juegos digitales en la televisión), el poder del hombre siga reprimiendo a la mujer hasta el punto de reducirla a un objeto. Utiliza como instrumento de represión la religión islámica. La mujer sólo sirve para preparar la comida y dar hijos varones al marido, y la repudia cuando no lo consigue. El tema central es el deseo de una niña de poseer una bicicleta, rechazado por todos porque no es un juguete para niñas. En un momento del desarrollo de la película, la niña Wadjda mira el árbol genealógico de su familia. Sólo hay nombres masculinos: no hay espacio para esos seres inferiores que son las mujeres, vestidas todas con esos ropajes castrantes que sólo dejan ver los ojos, y a veces ni eso, La niña, sin decírselo a nadie, clava con una horquilla del pelo su nombre escrito en un papel debajo mismo del árbol genealógico, que alguien quita después...
Ya lo dijo Simone de Beauvoir: no ha habido un desarrollo libre de las capacidades de la mujer. A la mujer se la piensa siempre en relación al hombre, es un ser RELATIVO no autónomo. Mientras el hombre aparece como SUJETO, la mujer es el OBJETO del hombre. Es “El segundo sexo” (la costilla de Adán, según el Génesis).
Regresando al mundo occidental, el cambio más importante ocurrido, aparte de la revolución tecnológica y la globalización económica, ha sido el ascenso social de la mujer, la incorporación de la mujer al mundo laboral, auténtica revolución silenciosa en el mundo occidental. Ha habido un ascenso en la igualdad entre hombres y mujeres tanto en el terreno laboral como en el sexual..
Sin embargo, las causas de la desigualdad siguen siendo hoy la duplicación del trabajo, doméstico y profesional; la insuficiente igualdad de oportunidades, debida tanto a los hombres ( el laberinto de cristal, por la cantidad de obstáculos que se le ponen a la mujer ) como a las mismas mujeres ( el techo que ellas mismas se imponen y que hay que romper ); y la condición de objeto que sigue teniendo la mujer, patente en las situaciones de malos tratos y de asesinatos de mujeres.
El peligro se acentúa con la crisis, la mujer sigue encontrando más dificultades a la hora de encontrar trabajo, con lo que aumentan las situaciones de sometimiento y represión. Y con la ley de las tasas judiciales y los recortes en esta materia. la mujer maltratada evitará acudir a la justicia, con lo que aumentarán la violencia machista y se producirán situaciones de indefensión.. Esta ley ha sido criticada por los mismos juristas.
Por otra parte, “La defensa del derecho a la vida (¿de todavida humana?), por algunos sectores de la sociedad, un tema tan asumido y desfasado, ha conducido al gobierno a la supresión de la ley del aborto actual que hasta Aznar respetó, sustituyendo el modelo de plazos por el de supuestos, lo que exige una supervisión médica que convierte a la ley, de nuevo, en un coladero y en un negocio para algunos médicos. Y las mujeres habrán perdido los derechos conseguidos con la maternidad libremente elegida y todo lo que deriva de esto en cuanto a la asistencia y al control de nuestro propio cuerpo. También aquí sigue presionando la religión de los obispos.
Por eso es tan importante la educación, la educación en la igualdad y la educación en la libertad. En este país hemos llegado tarde a todo y ahora, cuando estábamos en el camino, nos lo quieren arrebatar. Es necesario que no perdamos la memoria, la única que nos hace perseverar en nuestra identidad, y da sentido a nuestra vida.
Hay quien se pregunta si el tema de la emancipación de la mujer sigue siendo un problema importante. Después de ver la película árabe-saudí “La bicicleta verde” de Haifaa Al-Mansour, de 2012, la primera película que dirige una mujer en aquél país, no cabe ninguna duda del sometimiento de la mujer al poder del hombre, también y sobre todo en el mundo islámico. No puede explicarse de qué manera, en un mundo tan avanzado tecnológicamente, (los hombres se entretienen allí también con los juegos digitales en la televisión), el poder del hombre siga reprimiendo a la mujer hasta el punto de reducirla a un objeto. Utiliza como instrumento de represión la religión islámica. La mujer sólo sirve para preparar la comida y dar hijos varones al marido, y la repudia cuando no lo consigue. El tema central es el deseo de una niña de poseer una bicicleta, rechazado por todos porque no es un juguete para niñas. En un momento del desarrollo de la película, la niña Wadjda mira el árbol genealógico de su familia. Sólo hay nombres masculinos: no hay espacio para esos seres inferiores que son las mujeres, vestidas todas con esos ropajes castrantes que sólo dejan ver los ojos, y a veces ni eso, La niña, sin decírselo a nadie, clava con una horquilla del pelo su nombre escrito en un papel debajo mismo del árbol genealógico, que alguien quita después...
Ya lo dijo Simone de Beauvoir: no ha habido un desarrollo libre de las capacidades de la mujer. A la mujer se la piensa siempre en relación al hombre, es un ser RELATIVO no autónomo. Mientras el hombre aparece como SUJETO, la mujer es el OBJETO del hombre. Es “El segundo sexo” (la costilla de Adán, según el Génesis).
Regresando al mundo occidental, el cambio más importante ocurrido, aparte de la revolución tecnológica y la globalización económica, ha sido el ascenso social de la mujer, la incorporación de la mujer al mundo laboral, auténtica revolución silenciosa en el mundo occidental. Ha habido un ascenso en la igualdad entre hombres y mujeres tanto en el terreno laboral como en el sexual..
Sin embargo, las causas de la desigualdad siguen siendo hoy la duplicación del trabajo, doméstico y profesional; la insuficiente igualdad de oportunidades, debida tanto a los hombres ( el laberinto de cristal, por la cantidad de obstáculos que se le ponen a la mujer ) como a las mismas mujeres ( el techo que ellas mismas se imponen y que hay que romper ); y la condición de objeto que sigue teniendo la mujer, patente en las situaciones de malos tratos y de asesinatos de mujeres.
El peligro se acentúa con la crisis, la mujer sigue encontrando más dificultades a la hora de encontrar trabajo, con lo que aumentan las situaciones de sometimiento y represión. Y con la ley de las tasas judiciales y los recortes en esta materia. la mujer maltratada evitará acudir a la justicia, con lo que aumentarán la violencia machista y se producirán situaciones de indefensión.. Esta ley ha sido criticada por los mismos juristas.
Por otra parte, “La defensa del derecho a la vida (¿de todavida humana?), por algunos sectores de la sociedad, un tema tan asumido y desfasado, ha conducido al gobierno a la supresión de la ley del aborto actual que hasta Aznar respetó, sustituyendo el modelo de plazos por el de supuestos, lo que exige una supervisión médica que convierte a la ley, de nuevo, en un coladero y en un negocio para algunos médicos. Y las mujeres habrán perdido los derechos conseguidos con la maternidad libremente elegida y todo lo que deriva de esto en cuanto a la asistencia y al control de nuestro propio cuerpo. También aquí sigue presionando la religión de los obispos.
Por eso es tan importante la educación, la educación en la igualdad y la educación en la libertad. En este país hemos llegado tarde a todo y ahora, cuando estábamos en el camino, nos lo quieren arrebatar. Es necesario que no perdamos la memoria, la única que nos hace perseverar en nuestra identidad, y da sentido a nuestra vida.
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