miércoles, 2 de abril de 2014
LA POLITICA Y LOS CIUDADANOS
La Politica y losciudadanos
Este es el mecanismo psicológico por el cual, el bombardeo de información que recibimos constantemente (corrupción, engaño, crímenes), nos impide reaccionar adecuadamente y evita la violencia como respuesta: en las tres fases de nuestro mecanismo perceptivo RECEPCIÓN DE UN ÉSTIMULO-ELABORACIÓN-RESPUESTA se produce una modificación " que nos impide tomarnos el tiempo necesario para otorgar el valor adecuado a cada información recibida y con ello, nos impide asociarle la suficiente carga emocional como para generar una reacción efectiva y real".
Y yo digo, menos mal que nos salva el funciomiento de nuestro cerebro. Porque,excepto en los casos extremos en los que no se tiene nada que perder, salvo la vida, es preferible saber elegir a los que nos gobiernan a que nos los impongan por la fuerza. Además, nadie es inocente en este asunto.
A Muñoz Molina, por ejemplo, le preocupa "no ya el descrédito de la política española, sino el modo alegre y ensañado con el que muchas personas hablan de ese descrédito. Desprecian a los políticos, los insultan, los maltratan, destacan con rencor o con risas sus equivocaciones, pero lo hacen como si se tratase de un asunto ajeno, de un mal que no afectara a nuestras vidas. Desde los que defienden la abstención como castigo hasta los que afirman que van a votar con los dedos en la nariz para evitar el mal olor, parecen olvidar que la descomposición de nuestra política es algo más que un problema de nuestros políticos. Los errores ajenos son también en este caso, y más que en ningún otro, un asunto que nos importa a cada uno de nosotros.
El ciudadano que renuncia a la política es como el lector que se aleja de los libros por culpa de una mala novela o el espectador que deja de ir al cine porque le ha tomado manía a un director. El rencor que sentimos puede acabar con nosotros, borrarnos como ciudadanos, si no encontramos una forma adecuada de respuesta. La crítica a un libro de poemas sólo es saludable si se hace por amor a la poesía. Lo mismo ocurre con la política. Por eso no conviene olvidar que los errores ajenos son un asunto propio".
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