El “Lyceum club” era presidido por Maria
de Maeztu y en
TALLER DE LECTURA. UMH:
“RECUERDOS
DE UNA MUJER DE LA
GENERACIÓN DEL 98 “
Carmen Baroja Nessi . Editorial Tusquets. Dic. 1998.
Taller de lectura. 29- Mayo.2012
INTRODUCCIÓN

Este fue uno de los primeros libros que se leyeron en el Taller de
lectura del Club Senior , el Curso 2008-09. Despertó un gran interés por la
información que nos proporcionó acerca de la
generación de intelectuales que vivieron la guerra civil y por el
posicionamiento de Carmen Baroja, hermana de Pío Baroja, en el problema de la
mujer de aquella época: “...yo era francamente feminista.. “
Los papeles escritos por Carmen Baroja , que encontró su
hijo, Julio Caro Baroja y se publicaron posteriormente, están muy unidos a las
casas donde discurre su vida, marco de la
vida familiar, sobre todo la casa de
la calle de Alarcón, porque los papeles escritos en la casa de la calle
Mendizábal durante su juventud, desaparecieron junto con la casa, a
consecuencia de un bombardeo durante la guerra.
ANÁLISIS
DE LA NOVELA:
Se
trata de una reflexión crítica sobre la vida de Carmen Baroja,, posterior a su
transcurso, hecha gracias a la investigación de la escritora
Amparo Hurtado sobre los papeles
que dejó escritos Carmen Baroja sobre su
vida. Es una visión pesimista desde un momento de la vida en el que
se ve “con cara de vieja, el pelo blanco,
las manos todas arrugadas y un andar incierto” (pag. 43). Comienza con una autocrítica: “un defecto mío de carácter es la contemplación
y la fiscalización de la propia vida…..la niñez fue amable para mi, la juventud
no, acaso por culpa mía; la edad madura tampoco, la vejez parece que sí, ¡Dios
lo quiera!
Se
queja, sobre todo del “sentido del deber”
que en su casa le imprimen, más a ella que a los hombres, sus hermanos Pio
y Ricardo e incluso después, su marido Rafael Caro Ragio: “una moral muy “a la española”, muy
rígida para mi y muy laxa para ellos”.
EN LA CASA DE LA CALLE MISERICORDIA se aburría con la vida cotidiana que su
madre, “con una cariñosísima incomprensión” le ofrecía, lo que le
provocaba un complejo de culpa y un gran descontento. (pag.55 y ss.). Después de la
muerte de su tia Juana Nessi, casada con Matías, dueño de la panadería “Viena
capellanes” de Madrid, pasaron ellos a regentar la panadería.
Tienen que abandonar la casa de la calle Misericordia por las obras de
remodelación de la Gran
Vía, que se lleva por delante todos los
edificios viejos. Encuentran un chalecito por Arguelles en la calle Mendizábal,
donde tienen que hacer obras muy
molestas para construir los hornos de la panadería y adecentar la casa. Ella enferma
y recibe los cuidados médicos de su hermano Pío.
Azorín, que fue un amigo
inquebrantable de Pio, describe muy bien
la CASA DE LA CALLE MENDIZÁBAL. También son
muy interesantes las descripciones que hace Carmen de la educación de
los hombres y las mujeres de la época, …“una educación machista, que condiciona la
forma de ser de cada uno” (pags.67-69).
Las insatisfacciones que todo esto producía en una joven como ella, que
ambicionaba mucho, le producían infelicidad.
De pronto aparece en Paris, en 1906 con su hermano Pio. Allí
pasaron varios meses, que le sirvieron para adquirir conocimientos de orfebrería, visitar museos… Con los materiales que se
trajo empezó a trabajar el metal y hacer arquetas, consiguiendo ganar una medalla en la Exposición de Bellas
Artes…
“Mi familia no se ocupaba de mis aficiones, únicamente Ricardo, pintor, alguna vez me daba unos consejos”. La
dejaba trabajar en su taller, que no compartían porque era de Ricardo. A pesar
de eso siguió haciendo orfebrería, consiguiendo
una medalla en arte decorativo. Su triunfo le deparó
amistades: Romero de Torres , Penagos, Caro, que sería su
esposo…..
No encontró quien le orientara profesionalmente en sus
aficiones ni un taller para aprender un oficio, por lo que acabó cansándose y
abandonó….
Desde 1913
a 1925, después del matrimonio con Rafael Caro, con el que no se entendía, y de la
pérdida de dos hijos, deja de escribir. Pasados doce años, empieza de nuevo:
son sus mejores años, cuando los Baroja fundan
la compañía de teatro experimental “El
mirlo blanco” en su misma casa, y se crea el “Lyceum club”, una
asociación de mujeres de carácter feminista, al estilo de las de París y
Londres, que fue un desafío para la
sociedad conservadora de aquel tiempo y un escándalo para la Iglesia católica.
Las
representaciones de “El Mirlo blanco” se hacían en su casa, con obras de Valle-
Inclán: “Los cuernos de D. Friolera”; de Ricardo: “Marinos Vascos”; de
Carmen: “La mère Michele”; de Pio etc. Este teatro tuvo mucho éxito y
una gran repercusión social (pag.86).
LA CASA DE ITZEA en Vera de Bidasoa era un caserón que Pio había comprado en
1912. Allí fueron a vivir todos, huyendo
de la guerra civil, menos Rafael, su marido, que se quedó en Madrid al frente
de su imprenta. En esta casa fue donde murió su
Pio,
anticarlista como todos los Baroja, tuvo
que exiliarse a Francia. Carmen, en este
momento colabora con el gobierno legítimo, a pesar del miedo y se reúne con
otras mujeres a cocinar para los soldados del frente (pag158-59), a curar
heridos… nos cuenta las crueldades de las batalla (del monte San Marcial) y los tristes espectáculos de venganzas que
acompañan a las guerras (pag. 161). “La
guerra es igual para todos los que
luchan: sufrimiento y muerte” (pag.167).
Sin ningún dinero, la familia tuvo que
despedir a las criadas y ponerse a cultivar la tierra para poder comer
(pag.174), con la ayuda de su hijo Julito (Julio Caro Baroja) del que estaba
muy orgullosa por sus trabajos en Etnografía. La casa se les llenó de refugiados
militares a los que tuvieron que acoger.
(pag.182).
En
el libro se cuenta que la casa de Mendizábal, en Madrid, fue destruida por las
bombas, y lo que no se destruyó, lo robaron. Carmen se quedó sin sus tesoros de
toda la vida y Rafael, perdió la imprenta .Tuvo que refugiarse en la casa de
una antigua sirvienta, hasta que alquiló un ático en
LA CALLE CASADO DEL ALISAL. Allí,
cuenta cómo Madrid era una ciudad de polvo y suciedad. La casa
estaba llena de polvo y de basura, con
alguna ventana sin cristales tapadas con maderas y cartones. Una casa llena de
trastos rescatados de la casa de Mendizábal.
El
penúltimo capítulo lo dedica Carmen Baroja a los hombres notables del 98 (sobre todo a Azorín, único verdadero amigo), hombres
de clase media más bien modesta, románticos, hombres de tertulia de café, bohemios.
A los que vinieron después como Marañón u Ortega, les critica porque preferían
dar mayor importancia al dinero o a la aristocracia que a lo que ellos realmente representaban,
la intelectualidad. Los compara con su hermano Pío que no tuvo más preocupación
en su vida que sus escritos.
EN LA CASA DE
LA CALLE DE RUÍZ DE ALARCÓN se cierra el ciclo. Carmen, ya una “vieja” de
sesenta años ¿?, nos cuenta que en esta etapa de su vida está sola y tranquila en su casa, la
definitiva, donde ha logrado reunir todos los recuerdos de la familia y sólo
echa de menos a sus hijos. Se queja de la carestía y escasez de los alimentos.
Lo demás, el lujo, los viajes, no tienen ya importancia. El cariño de sus
hijos, el Arte y la Ciencia
constituyen su verdadera religión.
JUICIO
CRÍTICO:
El tema fundamental del libro es el de la
discriminación de la mujer. Hay muchos textos en el libro que lo evidencian:
“Mi
padre no tenía una mala opinión de las mujeres; únicamente creía ó decía que
las viejas eran todas malas.
Mi
madre, como mujer muy instintiva que era, tenía una gran opinión de los hombres
sólo porque lo eran. De ahí, el creer que mis hermanos tenían derecho a vivir
como les diera la gana. …Así se dio el caso de que Ricardo, hombre de magnífico
carácter, que se hubiera dejado llevar por la mas pequeña indicación,
abandonara la carrera de archivero con la que ya tenía categoría, luego tirara
la panadería de Capellanes, luego los destinos y todo, y se pasara los mejores
años de su vida trabajando en el grabado ó en la pintura cuando le daba la
gana, pareciéndoles a todos muy bien lo que hacía; a lo mejor se pasaba años
sin coger el pincel ni la cubeta del ácido, levantándose todos los días a la
una del día, justamente para comer, y acostándose a las dos ó las tres de la
mañana, después de haber estado en el café de Levante charlando con los amigos
y oyendo tocar a Corvino y a Enguita.
Los
dos (Pío y Ricardo) tuvieron una idea, que, por lo menos a mí, me parece muy
española con respecto a las mujeres y a la familia
Era la época del feminismo. Yo era francamente
feminista, veía la poca diferencia que había entre los dos sexos. Encontraba a
muchos hombres estúpidos, tan estúpidos ó más que las mujeres, y que, sin
embargo, gozaban de un sinfín de prerrogativas en todas partes, desde las
mismas ideas ancestrales, pasando por la literatura, hasta la iglesia, etc.
Esto me sublevaba.”
“Yo pensaba que si las mujeres; empezando por mi…no
éramos más inteligentes era por nuestra
falta de preparación, por nuestra falta
de conocimientos “
Platón, en el siglo IV a.c. afirma lo mismo en el libro VI de
la REPÚBLICA: …” en este Estado, las
mujeres, como tienen la misma capacidad de razonar que los hombres, si reciben la misma enseñanza y son liberadas
de cuidar a los niños y de las tareas domésticas…podrían llegar a ser
gobernantes”….
La
concepción de la mujer que trae después Aristotéles
es la de la mujer como “un hombre inmaduro”,
que pasó a la Filosofía posterior y siguió en España hasta la II República. Algunas mujeres como Clara Campoamor, Victoria Kent e incluso la misma Carmen Baroja se empeñaron en defender
sus derechos.
Y
sigue Carmen Baroja: “Además, me
avergonzaba de las estratagemas de las muchachas, y sobre todo de las mamás de
las muchachas para pescar novio, aunque
iba comprendiendo que se trataba con el matrimonio de solucionar
problemas trascendentalísimos, como eran el de la posición social ó el
económico y el de la cuestión sexual y sentimental
Se veían casos en algunas
madres verdaderamente celestinescos, y otros tristes, en donde la familia toda
se sacrificaba para que la hija pudiera estrenar un traje y pudiera ir
arrastrando de la pobre madre por la calle de Alcalá ó de Recoletos a la busca
del novio.. Los señoritos majaderos del paseo no veían en esta tristísima
escena más que el lado grotesco y, con esa
grosería callejera, hasta
decían cosas alusivas a la triste pareja de madre e hija.
Por eso yo, como toda ó casi todas las de mi generación,
creíamos a pies juntillas que, en cuanto las chicas tuvieran manera de ser
independientes, cesarían éstas escenas, y las muchachas andarían libres, sin
dedicarse a la vergonzosa caza del novio.
Esta incomprensión la veía también en mis hermanos, sobre todo en Pío, que tenía n gran desprecio
por la mujer deshonrada”. Obra citada,
pags. 67-69.
Lo
público era ámbito exclusivo de los hombres, cuya función era combatir y
conquistar, y lo privado cuya función consistía en procrear, “la única
misión que la Patria asigna a la mujer
en la reconstrucción de España es el hogar” (discurso
de Pilar Primo de Rivera ante el
Caudillo en Mayo de 1939).
Lo
que vino después ya lo conocemos. Lo importante fue el trabajo de estas mujeres
que nos abrieron caminos. Y lo que hemos conocido gracias al trabajo de investigación de la
escritora Amparo Hurtado, que ha conseguido poner de manifiesto
la colaboración de Carmen Baroja en la lucha por la emancipación de la mujer.



No hay comentarios:
Publicar un comentario