En la muerte de mi compañero
Salvador Maciá Esquitino
El jueves visité a Salvador en el
Hospital. Era su cumpleaños y le canté el “feliz, feliz en tu dia….” Me
reconoció perfectamente y lo encontré tranquilo. Como compartía Hospital con mi
marido lo había visto otras veces menos centrado, más alterado por su
enfermedad. Ese mismo día moría a las seis de la madrugada. Parece que se
cumplió la creencia popular de “la mejoría de la muerte”. Pero Salvador fue
siempre un chico muy despierto, todo lo que se nos permitía en aquellos tiempos
en que fuimos compañeros de Bachillerato, un bachillerato de ¡diez años!, toda
nuestra adolescencia, en el Colegio de “La Asunción de Ntra. Sra.”. Maria
Dolores Bouvard, Margarita Fuster, Salvador
Maciá, Manolo Martinez, Víctor Mendiola, Marilola Peiró, Pepe Quiles, Pepe
Rico, Carmen Richarte, Juan Manuel Roca (de Togores), Maria Sempere, Manolo
Torres …y un largo etcétera de chicos y chicas que cantábamos con doña Maria
Teresa, la profesora de Historia
Si quieres gozar florida
Edad entre dulce suerte
Olvídate de la muerte
Y acuérdate de la vida…
…..cantábamos
el Auto Sacramental “Los encantos de la culpa”, allá por los años cuarenta, para aprender qué
era un auto sacramental y cuándo y por qué se escribió. Doña Maria Teresa Vega,
era nuestra profesora de Historia en el
colegio de “La Asunción”, el único centro
de segunda enseñanza que existía en
aquel momento en la ciudad, situado frente a la plaza de lo que era el mercado
de Abastos, en el edificio de la casa del Duque de Béjar. Fue el punto de
partida de un destino que muchos de nosotros, a pesar de las contrariedades, y
muchas veces por ellas, fuimos capaces de transformar por el ejercicio de una
libertad adquirida con mucho esfuerzo. No eran aquellos tiempos de libertad. Pero
a nuestro modo supimos salir adelante reforzados.
Allí comenzó nuestro primer
contacto con un mundo lleno de misterios, misterios que no tenían nombre hasta
que se nos desvelaban en “el rincón de los Mapas”. En aquellos momentos no tuvimos más aliados
que la ignorancia y la timidez. Arrastrábamos la escasez, el miedo y la
ignorancia del mundo, pero no teníamos consciencia de ello. Nuestro vestir y
nuestro comer se revelaban en la tez ennegrecida por los residuos de la guerra,
en plena postguerra . Los zapatos sucios,
como se puede observar en alguna foto de nuestro grupo del colegio, eran expresión de la escasez y la falta de medios, que contrastan con la
abundancia y el despilfarro del consumo
actual.
El 10
de Junio de 1951 acabamos, el Bachillerato.
Morir vos queredes,
padre,
San Miguel vos halla
el alma,
Mandasteis las vuestras tierras a quien se vos antojara.
Diste a Don Sancho
Castilla, Castilla la bien cercada,
A Don Alfonso León, con Asturias y Sanabria,
A Don García Galicia con Portugal la preciada,
Y a mí porque soy mujer, déjasme desheredada.
Irme yo por esas tierras, como una mujer errada,
A los moros con dineros
A los cristianos por
nada
(estos dos versos son originales del romance, pero a
nosotros nos lo censuraban)
De lo que ganar pudiere, haré bien por vuestra alma……
Todo un manifiesto por la igualdad en aquella época de
sometimiento. Y a la vez que aprendíamos Historia, sabíamos qué
cosa era un romance. El ambiente que vivíamos no nos permitió tener
conciencia de lo que significaba todo aquello que había traído Dª Mª Teresa de
Madrid. Pero…¿cómo no sospechábamos,
entonces, el sentido de estos versos?.
Ahora, después de tantos años, muchos de los compañeros de
entonces han desaparecido. El último Salvador Maciá Esquitino, el Viernes, 23
de Septiembre a las seis de la madrugada. Su mujer y compañera Carmen Richarte,
así como su hija Verónica, a quién tanto quería, se han quedado solas. Como
todos nosotros…
Don Julián Andúgar, nuestro profesor de griego, lloró la
muerte de Miguel Hernández en un poema insólito que desconocíamos entonces
Y yo, aún de pie, y tú, lleno de muerte
Rodeado de silencio, tedio y nada,
Yo que esperaba, amigo, el mes de marzo
Para oírte cantar bajo la hierba.
Y yo lloro tu muerte con la poesía de
Miguel Hernández.
A las
aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
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de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
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