domingo, 10 de diciembre de 2017

Don Julián Andúgar, nuestro profesor de griego en el Colegio "La Asunción de Nuestra Señora", fue un poeta murciano nacido en Santomera, próxímo a la Orihuela de Miguel Hernández (como supimos después). En los años 40 andaba por Elche como profesor de Griego y Filosofía en el Colegio de “La Asunción”. En aquellos tiempos en que se asociaba “maestro” y “hambre”, él necesitaba, además, unas clases “particulares” para poder vivir. Nosotras, jóvenes y crueles nos reíamos de él, inconscientes de cuanto ocurría (…cuando nada sucede…entonces, ya se sabe, es lo que pasa). Nos reíamos de él o porque era cojo o también, por su debilidad económica, en una época en la que nadie nadaba en la abundancia, más bien en la escasez, a pesar de lo cual existía un "clasismo" inconcebible. Su cojera, según supimos después, era debida a un obús por su participación en la guerra civil en el bando de “los rojos”, circunstancia que de hacerse pública le hubiera imposibilitado el trabajo en el Colegio.

Hoy Don Julián Andúgar se enmarca en el lado de la poesía murciana, como uno de los representantes de la poesía social. Su obra poética la conforman cinco libros publicados entre 1949 y 1977, todos ellos editados fuera de Murcia y durante el régimen franquista. No tuvieron mucha difusión salvo “La soledad y el encuentro”, publicado en la colección Adonáis. Su obra ha sido relacionada siempre con la de Miguel Hernández, de quien era un gran admirador y cuya influencia es una de las características de su trabajo. Su primera obra poética titulada “Entre la piedra y Dios” fue publicada por una editorial alicantina y es un libro de gran intensidad. Una colección de sonetos muy cuidados y con una clara temática religiosa. En su segundo libro, Don Julián Andúgar desarrolla más claramente su compromiso social y político. En esta obra plasma sus recuerdos del tiempo que pasó en prisión y las consecuencias de la falta de libertad. En el libro “Gerardo Diego y Adonáis” , Gerardo Diego escribe de él: " ... ha vivido mucho y su experiencia vital supera probablemente a su formación literaria, sin que ésta sea en modo alguno desdeñable". Y continúa "Así es la hermosa y sencilla poesía de Andúgar. Su libro es el libro de la prisión y de la libertad. Experiencias de encierro, estampas y retratos de reclusos, momentos de la intensa y sombría vida de la cárcel vividos y después cantados con desnuda emoción". El compromiso de Don Julián Andúgar se hace más patente en “Denuncio por escrito” y “A bordo de España”. Pasaron varios años entre la publicación de 'A bordo de España' y su último libro “Cancionero del sitiado”. También a don Julián Andúgar, nuestro profesor de griego, la democracia le devolvió la dignidad. Fue senador por el partido socialista hasta su muerte, ocurrida poco tiempo después de su nombramiento . (“…crecer es perder la inocencia de que los mejores sueños se descomponen y el dolor nace del propio fondo de la dicha…” Luis Gª Montero).

En 1949 (nosotras estaríamos en 5º curso), D. Julián ya había publicado el libro de poemas “Entre la piedra y Dios”, con un poema, insólito en aquellos tiempos, en recuerdo de Miguel Hernández, que nosotras desconocíamos.

Y yo, aún de pie, y tú, lleno de muerte
Rodeado de silencio, tedio y nada,
Yo que esperaba, amigo, el mes de marzo
Para oírte cantar bajo la hierba.
Bajo la tierna hierba que te niega,
Porque la grama está justificando
Que el agua te penetra dulcemente,
Y una a una levanta tus costillas.
Que el agua te destruye, y las hormigas
Han hecho de tu boca su granero,
Y que todo tu cuerpo está en desorden
Como una casa en día de difunto. Sólo he de conformarme con llorarte
Y aborrecer el día que sentiste
Pero he de conformarme con pensarte
La muerte de rodillas en tu pecho
La sangre, como ejército vencido,
Suplicando a tu frente desolada
Que pronunciara un acto de conciencia
Para seguir, seguir aborreciendo
A todas las odiosas circunstancias
-celemín de miserias- que me ocultan
La poderosa llama de tus ojos
Y el admirable canto de tu pecho
----------------------------------------------
Yo quiero que se acerquen hasta el linde
De esta heredad que nadie te disputa
Y que vean lo que has aventajado
en las últimas cinco primaveras.
-----------------------------------------------
Tengo el presentimiento, amigo mío,
-tan maduro te tengo y convencido-
Que, si una leve voz, una palabra
Milagrosa, precisa, me saltara,
De golpe surgirías a mis ojos
Limpio y de gran riqueza, como un fruto,
O lleno de misterio como una ola.
Pero he de conformarme con pensarte
Cargado de amenaza y pesadumbre
En el odiado día de tu muerte.

Después de mi jubilación, siendo yo presidenta del Club Senior de la UMH, leí públicamente este poema en la celebración del ”Día de la Poesía”, con la intención de hacerle un pequeño homenaje. Seguramente me guió un complejo de culpa que traía desde mi infancia, cuando nos reíamos de él en nuestra inconsciencia de niñas. Quiero constatar que en mi visita a Wikipedia de Internet no veo ni una sola alusión a esta época en la que fue nuestro profesor de Griego y Filosofía en el Colegio “La asunción de Nuestra Señora”.

No hay comentarios: