domingo, 21 de febrero de 2016




Celebramos el 128 aniversario del nacimiento de Clara Campoamor. Pionera en luchar por el sufragio universal, tuvo que enfrentarse en el Congreso a fuertes replicas sobre su decisión de pedir el voto de las mujeres, que ocultaban el miedo al voto femenino con el argumento que el este derecho no se podía aprobar hasta que las mujeres no dejasen de ser retrógradas, histéricas o poner limitaciones de edad, porque consideraban que la inteligencia de la mujer no se desarrollaba hasta los 45 años.
La diputada  feminista Victoria Kent, junto a las izquierdas más radicales defendía que este derecho no se aprobara hasta que las mujeres fueran republicanas y con educación.

A propósito de esto he reflexionado sobre lo que está pasando con la formación de gobierno. Las izquierdas radicales (si es que lo son), están demostrando en su programa que son fuerzas retrógradas, propias de los sistemas políticos más anquilosados, tercermundistas  Proponen ¡quince ministerios! (¿cómo los pagarán, si gobiernan?), para poder controlar todos los espacios de libertad: un Ministerio para la corrupción, que ellos quieren controlar, para que nadie sea corrupto, menos ellos que, ungidos por el espíritu santo hay que suponer que son perfectos. ¡Fuera jueces! Ellos solos se bastan. Como en algunos países que conocemos.                                                     Otro Ministerio de las nacionalidades, para todo el que quiera independizarse lo haga. Pero como cada nación estará controlada por ellos (piensan), a través de gente que no se entera de lo que va la cosa, pues todos en un puño. Y así sucesivamente. No hay más que ver con qué arrogancia presentan su programa, como si fuera el partido que ha sido propuesto para formar gobierno (“recibiré a Pedro Sánchez”); cómo presentan sus propuestas a la prensa antes que a la mesa de negociación; cómo se atreven a adelantar el resultado de unas conversaciones que todavía no han empezado….. “Podemos” no presenta propuestas sino imposiciones porque, en realidad prefiere ir a elecciones nuevas. Están utilizando el lógico descontento e incluso la rabia de la gente por los recortes y la corrupción. Pero ha de ser la razón y no las emociones la guía de nuestras acciones, especialmente en la política, “la más noble de las acciones humanas”, decía Platón. La inteligencia consiste, precisamente, en la capacidad de regular nuestras emociones. Y construir, en vez de destruir, que es lo que, desgraciadamente, va siendo lo propio de los españoles

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