La diputada feminista Victoria
Kent, junto a las izquierdas más radicales defendía que este derecho no se
aprobara hasta que las mujeres fueran republicanas y con educación.
A propósito de esto he reflexionado sobre lo que está
pasando con la formación de gobierno. Las izquierdas radicales (si es que lo
son), están demostrando en su programa que son fuerzas retrógradas, propias de
los sistemas políticos más anquilosados, tercermundistas Proponen ¡quince ministerios! (¿cómo los
pagarán, si gobiernan?), para poder controlar todos los espacios de libertad:
un Ministerio para la corrupción, que ellos quieren controlar, para que nadie
sea corrupto, menos ellos que, ungidos por el espíritu santo hay que suponer
que son perfectos. ¡Fuera jueces! Ellos solos se bastan. Como en algunos países
que conocemos. Otro
Ministerio de las nacionalidades, para todo el que quiera independizarse lo
haga. Pero como cada nación estará controlada por ellos (piensan), a través de
gente que no se entera de lo que va la cosa, pues todos en un puño. Y así
sucesivamente. No hay más que ver con qué arrogancia presentan su programa,
como si fuera el partido que ha sido propuesto para formar gobierno (“recibiré a Pedro Sánchez”); cómo
presentan sus propuestas a la prensa antes que a la mesa de negociación; cómo
se atreven a adelantar el resultado de unas conversaciones que todavía no han
empezado….. “Podemos” no presenta propuestas sino imposiciones porque, en
realidad prefiere ir a elecciones nuevas. Están utilizando el lógico
descontento e incluso la rabia de la gente por los recortes y la corrupción. Pero
ha de ser la razón y no las emociones la guía de nuestras acciones,
especialmente en la política, “la más
noble de las acciones humanas”, decía Platón. La inteligencia consiste, precisamente,
en la capacidad de regular nuestras emociones. Y construir, en vez de destruir,
que es lo que, desgraciadamente, va siendo lo propio de los españoles
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